Rompiendo los mitos de Bogotá

Bogotá fue una de las mejores experiencias que he tenido. Es una ciudad a la que sin duda volvería. Y fue una de las mejores porque aprendí mucho y me reté a mi misma, al mismo tiempo que rompía los mitos que me habían dicho de esta ciudad.

Llegué sin conocer nada y a nadie. Había hablado con personas de AIESEC Bogotá pero no los conocía en persona. Todo era muy nuevo para mi. Aunque ya había viajado sola anteriormente, no sé por qué esta parecía la primera vez.

11403327_10207278774314287_661194667414838523_nSalí del aeropuerto y nadie me esperaba, me sentí aventurera y decidida. Tomé un taxi y mientras iba camino al hotel solo pensaba “que suerte que todos hablan español y si me pierdo es más fácil pedir ayuda”.

El cambio de monedas siempre ha sido mi debilidad, pero creo que en Bogotá fue mucho más complicado. Me sentía millonaria tras cambiar algunos dólares, pero después todo me parecía caro. Pagar un pasaje de bus por mil pesos me parecía una locura, pero en realidad es muy barato.

El primer día en Bogotá fue toda una aventura. Un “amigo” me enseñó que bus tomar para llegar al centro y, sin mapa ni más referencias, me dirigía a mi primer destino. Sin querer llegué al Museo de Arte de Bogotá, porque me sentí muy perdida y al pasar por ahí me bajé del bus para entrar.

Ahí todo cambió. Las personas son todas muy amables, contrario de lo que muchos me habían dicho. El chico que me ayudó a tomar el bus y otras personas me habían dicho que no confiara en nadie y que si tenia que preguntar algo fuera a un policía, que cualquier persona podría robarme, perseguirme o incluso secuestrarme si me escuchaban el acento extranjero, pero nada, eso no es verdad.

Admito que salí con un poco de miedo, pero tras hablar con unas personas en el museo eso cambió. Sí, tal vez es una ciudad un poco insegura, pero creo que eso pasa en cualquier ciudad grande, y solo es cuestión de tener un poco de precaución pero sin exagerar.

En Bogotá visité lugares increíbles y aprendí a apreciar la riqueza cultural citadina. Uno de mis sitios favoritos fue El museo del oro. Por fuera parece un edificio de gobierno, pero alberga muchas piezas de gran valor histórico y artesanal. Quedé maravillada.

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Otro de mis lugares preferidos fue El mirador de Monserrate, amo ver las grandes ciudades desde las alturas.

El frío es intenso (porque ahora es invierno) pero la vista es espectacular. Muchos extranjeros y colombianos visitan este punto de la ciudad. Lo que me sorprendió un poco es que era una de las pocas personas que estaba sola, y los colombianos que conocí ahí me decían que tuviera mucho cuidado.

Ese tipo de comentarios me hicieron tener un poco de prudencia, pero debo decir que la ciudad no me pareció nada insegura, nada como la pintan. Es una ciudad muy bella con personas muy buenas y tiene mucho que ofrecer.

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La Zona Rosa es sin duda la mejor opción para “rumbear” por las noches, y si vas sol@ seguramente encontrarás mucho amigos, porque para nada las personas son mal encaradas y tímidas como me habían contado. La comida, la música y la moda son elementos característicos de este bello país y disfrute mucho de ello.

Amo Colombia por esas razones y porque descubrí que es más de lo que la gente conoce y cree. Bogotá es una ciudad muy cultural y diversa para pasar una experiencia nueva y retroalimentadora.

Tu puedes vivir una experiencia similar y redescubrir una ciudad con AIESEC.

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