Praga de mil amores

Si hace un año me hubieran dicho que iba a ir a Praga y que iba a vivir la mejor experiencia de mi vida, tal vez me hubiese reído. Hace un año no pensaba más que en divertirme y pasarla bien, ahora todo ha cambiado. El estar en otro país y tener que ver por ti, es la prueba más difícil a la que uno se tiene que enfrentar. Es un cambio emocional que encierra una experiencia inigualable, así es AIESEC.

nenes praga

Para mí todo el proceso ha significado un crecimiento en mi manera de pensar y de ver al mundo. El convivir con personas de nacionalidades y culturas diferentes ha sido increíblemente raro. Y digo raro en el sentido de que, a pesar de las diferencias socio-lingüísticas, nos une un proyecto, un sentimiento de hermandad, de cariño y de libertad. Es increíble estar con los todos los chicos del proyecto y hablar inglés, español, francés y portugués al mismo tiempo.

Praga

Aprendes tanto de otras personas, pero aprendes más de ti mismo. Es increíble que se tenga que ir tan lejos para poder encontrarse y saber de qué se está hecho. En cuanto al proyecto, agradezco enormemente al azar que me hayan escogido para estar aquí. No pude haber encontrado práctica tan hermosa, tierna y reveladora. Trabajar con niños pequeños me ha sensibilizado en demasía. He aprendido tanto de ellos, me cautiva estar cerca y darles un poquito de mi país. Los niños son los seres más inteligentes y brillantes del universo, jamás hay que subestimarlos pues, mientras tú vas, ellos ya dieron dos vueltas y regresaron.

Praga Niños

Y bueno, ni que hablar de Praga… Me dijeron que era una ciudad donde había mucho amor y sí, lo es. Y no hablo del amor hacia una pareja o novio, es acerca del amor a la ciudad, a sus calles y puentes, a sus edificios, iglesias y jardines. Es amor a su gente y a su idioma raro, amor a su clima extremoso y cambiante. Amor a su transporte público, que es eficiente y responsable. Amor a la cultura ecológica y protectora de animales.

praga volcer

Estoy completa y totalmente enamorada de Praga, no sé si tenga las agallas para poder dejarla pues, es una ciudad que en poco tiempo me ha dado demasiado. Me siento muy agradecida y bendecida por estar aquí. Praga es de mil amores bella, delicada y fuerte, es lo mejor que me pudo pasar…

Si al igual que yo, te gustaría vivir una experiencia de voluntariado, haz click aquí y regístrate ¡No te arrepentirás!

 

 

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