Monumental: hacer la diferencia en la vida de UNA persona

En una reunión del comité local al que pertenezco, nuestro presidente local nos mostró un vídeo acerca de un niño que lanzaba estrellas de mar que estaban en la arena al mar.  Viendo eso, un adulto se le acercaba y le hacía ver que había una gran cantidad de ellas y lo que estaba haciendo era inútil, pero el niño en vez de detenerse tomó otra y la lanzo de vuelta al mar mostrando que, al menos,  para esa había hecho la diferencia con sus acciones.

Dicho vídeo me hizo cuestionar el verdadero impacto que nuestras acciones, como AIESECos tienen.  Así que decidí empezar a preguntar a la gente del mismo comité acerca de sus experiencias en la organización para analizar qué tan cierto es eso que decimos hacer.

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La historia de una de los miembros (y amiga mía), Jacqueline, me llamó mucho la atención. Realizó su voluntariado en Aguas Blancas en Cali, Colombia. En conjunto, su equipo y ella estaban encargados de grupos de niños, el único detalle es que estos infantes al ser expuestos desde una temprana edad a un ambiente tan hostil se han vuelto muy violentos entre ellos.

Me contó que algunos de los niños hablaban de forma tan natural como sus padres fueron asesinados frente a ellos, de las amenazas a compañeros que les caían mal e incluso separar peleas, una involucrando un cuchillo y heridas provocadas por el mismo.

Si eso no había sido lo suficientemente fuerte, su experiencia más monumental fue el resolver una disputa entre una niña y un niño. Ella lo insultaba diciéndole marica, así que Jacqueline decidió hablar de forma individual con él, el niño le contó que era molestado porque le “gustan” los niños. Lo único que pudo hacer mi amiga (y lo mejor que pudo hacer en esa situación) fue abrazar al pequeño y decirle que eso no era algo malo, que era parte de quien es y lo maravilloso de ser auténtico, el niño lloró y le sonrió de una forma muy sincera después.

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De ahí en adelante entablaron una gran amistad, él la esperaba desde antes que empezará su día en el voluntariado e incluso le dio uno de sus mayores tesoros, su primera muñeca. Jacqueline ayudó a ese niño a dejar de sentirse mal por la maravillosa persona quien es.

Puede que no lo creas tan monumental dado el hecho que existimos más de 7 mil millones de personas en el planeta, hacer la diferencia en la vida de uno mismo es tan fácil como cambiar la dieta pero hacerlo en la de otra va más allá de las palabras. No te quedes sin vivir esa enorme experiencia y toma uno de los proyectos que tenemos para hacer la diferencia.

P.D. aquí puedes mirar el vídeo que hice mención al inicio.

Enrique Flores
Enrique Flores
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