El viejo liderazgo mexicano ha muerto

El liderazgo muchas se presenta como una suerte de panacea para las organizaciones. Pero llevar lo leído en libros, lo visto en conferencias a la práctica, resulta más complejo de lo podría parecer en primera instancia, y no solo por la necesidad de desarrollar un plan que se adapte a los menesteres organizacionales, sino por las características inherentes de la sociedad donde piensa implementarse dicho plan. En México esto no es la excepción y para que los programas de desarrollo de liderazgo puedan ser implementados, comprender la situación de esta habilidad en el contexto nacional es fundamental.

El paradigma del líder mexicano

En México, está arraigada, en muchas personas, la figura clásica del líder, del jefe. Esta persona, casi inalcanzable, que llega y se sienta en su oficina a dar órdenes, esa persona a la que hay que obedecer; esa persona en la que siempre se tiene la esperanza de que arregle todos los problemas que se viven. Incluso ronda el imaginario de muchos mexicanos el sueño de llegar ahí para tener el poder y darse la gran vida.

Sin embargo, en este contexto actual, no se puede dejar de lado lo erróneo de esta arcaica imagen y de las barreras que pone para que exista un verdadero liderazgo que desarrolle a las personas y permita hacer crecer a las organizaciones.

liderazgo

El desafío del liderazgo mexicano

Para poder llegar ese liderazgo ideal, primero hace falta romper esos paradigmas que aún rondan la mente de algunos mexicanos: hacer que las personas se percaten de que el líder es quien está para servir a su comunidad, no para que le sirvan; que está ahí para ayudar y facilitar; que no va a resolver todos los problemas, sino que va a favorecer que las personas sean capaces de hacerlo mediante su trabajo; falta hacer entender que el líder está para escuchar, aconsejar y coordinar.

Este paradigma, más que simplemente afectar las operaciones de una organización, afecta el crecimiento personal, pues como bien lo indica la revista Forbes, los mexicanos «huyen» del liderazgo en el trabajo al toparse con este choque de ideas, al percatarse de que ser un líder es más que esa vieja idea, de que es necesario involucrarse con las personas y trabajar con ellas y para ellas, que hace falta el desarrollo y la aplicación de habilidades nuevas para un liderazgo más integral.

Y he ahí el desafío, poder cambiar las viejas ideas del liderazgo y deslindarlo de todas esas connotaciones negativas que ha recibido. Hacer ver que se pueden crear buenos líderes que desarrollen a las personas, que no solo vean por ellos mismos y hagan crecer a las organizaciones.

En AIESEC, nos preocupamos por  desarrollar un liderazgo responsable en los jóvenes, para romper esos paradigmas, para tener esos líderes que el país y las empresas necesitan.

¿Cómo es el liderazgo en tu empresa? ¿Ya se han roto estos paradigmas? En nuestras siguientes ediciones profundizaremos en qué hacen diferente los grandes líderes, así que no te olvides de seguirnos y revisar nuestro programa de Talento Global, donde podrás acceder a ese liderazgo joven que AIESEC prepara.

Benjamín Conde
Benjamín Conde
17 comments
0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *