¿Qué tan AIESECo eres? Descúbrelo con este test

Ser AIESECo es mucho más que ser voluntario o pertenecer a una organización. Ser AIESECo se convierte en un estilo de vida. Tu círculo social, la forma como manejas tu tiempo y hasta tu ropa cambia.

Pero definitivamente no todos viven la experiencia de la misma forma, unos son más AIESECos que otros. Por eso AIESEC en México ha creado este test para que descubras que tipo de miembro eres.

¡Descubre qué tan AIESECo eres!

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¿Puedes imaginar al mundo en el futuro?

¿Puedes imaginar cómo será este mundo si todos seguimos trabajando por la paz? Imagina un mundo sin guerra, sin pobreza y con educación, imagina a las personas de tu alrededor siendo felices porque han aprendido a enfrentar los retos y a combatir las injusticias.

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Imagina este mundo, imagina a este país, imagina a tu estado y a tu comunidad teniendo un enorme desarrollo económico, erradicando la pobreza, imagina a la gente joven encontrando trabajo y desarrollando sus habilidades, imagina como puede ser este mundo dentro de unos años si todos nos comprometemos con la situación actual que vivimos.

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Sé que puede sonar demasiado idealista pero creo que este futuro es posible, creo que tenemos la capacidad para sacar a este mundo adelante, pero también, creo que esto solo lo podemos hacer juntos, ¿cómo empezamos? La respuesta es fácil: INTENTÁNDOLO.

Existen muchas organizaciones que pueden guiarte en este intento, una de ellas es AIESEC, la cual tiene como objetivo principal lograr la paz mundial y el desarrollo de las personas, para lo cual cuenta con programas de voluntariado en donde las personas donan su trabajo a beneficio de los mas necesitados y claro, en el camino, cada voluntario va descubriendo que siempre hay una manera de mejorar este mundo y que no hay acciones pequeñas cuando se hacen de corazón.

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Basta con dar el primer paso desde tu casa, tu universidad, tu trabajo ¡desde cualquier lugar en donde te encuentres! Tú puedes hacer la gran diferencia entre el mundo en el que vivimos hoy y el mundo en el cual nos gustaría vivir, un mundo en donde las personas puedan salir a la calle sin miedo a ser asaltadas o sin temor a ser secuestradas, tú puedes hacer la diferencia entre un niño que hoy reciba educación y un adulto que en un futuro robe por no tener dinero para comer.

Tú y yo podemos hacer que esto suceda.

Empoderamiento femenino: tarea de todos

Viajé a Perú para participar como voluntaria en el proyecto “Empower”. Antes de este viaje no me encontraba tan consciente de que la desigualdad de género era tan grave en otras partes del mundo. Estaba consciente de que en México este problema ha perdurado por muchos años y el machismo es una manera de pensar que hasta el día de hoy, no se ha superado al 100% entre la población mexicana. Sin embargo, mi horizonte no estaba del todo completo hasta esta experiencia, que me convirtió en ciudadana del mundo, consciente de la importancia del empoderamiento femenino.

 

A lo largo de las 6 semanas del proyecto Empower en Perú, aprendí a tratar con personas que no están acostumbradas al trato social, niñas entre 7 y 15 años que por lo que han vivido (fueron abandonadas y/o abusadas) desarrollaron una personalidad reactiva con los demás que hace difícil que tengan la confianza de simplemente acercarse a platicar con alguien. Aprendí maneras de escuchar, ponerme en los zapatos de alguien y motivarlo a seguir adelante. Desarrollé la habilidad de trabajar con un equipo multicultural y de asumir el liderazgo cuando se trata de improvisar una actividad divertida cuando veía que era un día difícil para las niñas en el albergue.

 

Mi proyecto como voluntaria estaba relacionado con el Objetivo de Desarrollo Sostenible de la ONU número 5, Igualdad de Género. Te explico, seis voluntarias brasileñas y yo, trabajamos en un albergue con estas niñas pequeñas. Nuestro principal objetivo fue transmitirles ideas de autoestima y valía como mujeres en la sociedad, para impulsar el empoderamiento femenino. Esto lo hicimos a través de pequeñas actividades y dinámicas educativas que planeamos para ellas, como “pato, pato, ganso” versión internacional, crucigrama de valores, sopas de letras de las profesiones para que ellas conocieran todo el abanico de posibilidades con el que contarán en un futuro cercano. Todas estas actividades en donde les transmitimos valores para su vida, de cierta manera propiciaron el crecimiento personal de estas pequeñas, para motivarlas a perseguir sus sueños.

 

De todo lo que aprendí en el proyecto, creo que sin duda hubo aprendizajes que traje a México y que pueden trascender en acciones positivas. Ahora me encuentro dispuesta a proponer estrategias para impulsar el desarrollo personal en las personas, sobre todo en las mujeres a mi alrededor. Definitivamente estoy dispuesta a seguir trabajando en asociaciones que ayuden a las personas a tener una mejor visión de su futuro. No hay duda que el empoderamiento femenino no es una labor que nos corresponda sólo a las mujeres, nos corresponde a todos porque de lo que se trata es justo de lograr una sociedad con Igualdad de Género.

 

Esta es la historia de Ada Elizabeth Zaragoza como Voluntario Global de AIESEC. Para contribuir al empoderamiento femenino y a que la Igualdad de Género sea una realidad mucho más cercana para futuras y actuales generaciones, da click aquí.

¡Hey, AIESEC! Quiero ser un líder

AIESEC, como organización internacional de jóvenes que busca generar liderazgo, plantea diferentes aspectos que como líder desarrollas dentro de tu paso por ella, ayudándote a crecer en ambientes retadores de aprendizaje. Al realizar un intercambio o estar en el programa de membresía dentro de la organización, AIESEC cumple con estándares que te permiten vivir una experiencia de calidad, y al tiempo desarrollar las cuatro principales características de un líder AIESECo: Empoderar a otros, estar orientación a soluciones, autoconocimiento y ser un ciudadano global.

Y sí, suena muy bonito, ¿pero en realidad AIESEC hace todo eso en mi vida?

Para que comprendan mucho mejor cómo funciona esto de convertirse en un líder y cómo se hace palpable en la realidad, les voy a contar una historia: mi historia.

Mi nombre es Lina Tordecilla Escudero. Soy de una ciudad al norte de Colombia llamada Montería. Entré a AIESEC en abril de 2014, un poco perdida sin comprender bien de qué iba todo eso.

Al pasar todo el proceso de selección, fui ubicada en el área de Intercambios Salientes Profesionales, y la verdad no me gustó mucho la decisión, pues me encontraba cursando cuarto año de Comunicación Social y Periodismo, y quería trabajar en algo afín a mi carrera. Pero a pesar de no estar conforme con el cargo que se me asignó, lo asumí y mi líder en ese momento se encargó de que tuviera claridad absoluta sobre mis funciones y tareas.

Con el tiempo me involucré más en los procesos del comité, teniendo contacto también con los voluntarios internacionales que venían por su intercambio y con las comunidades con las cuales estos trabajaban. Algo que me impactó mucho fue llegar con Nadia, una voluntaria de Suiza a su proyecto, en el cual enseñaba la cultura de su país, e inglés a niños víctimas del conflicto armado en Colombia y ver la emoción de esos niños, su interés y su asombro sobre un país que seguramente no tenían ni idea de que existía. En ese momento comprendí el poder de AIESEC y lo que nosotros como miembros podemos hacer por nuestros entornos. Pero eso sólo fue el inicio.

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Decidí tomar más roles, tuve líderes que me empoderaron y por eso me atreví a aplicar para ser Vicepresidente de Talento Humano, quedé electa y durante 2015 lideré un equipo, compartí con otros vicepresidentes y aprendí muchas cosas. Pero un rol de liderazgo acarrea más responsabilidades y con eso, muchas cosas que solucionar.

En 2016 tuve el cargo más retante de mi vida, donde sin temor a equivocarme, pude desarrollar todas las características mencionadas al inicio, fui Presidente Local de AIESEC en Montería y créanme, no fue nada fácil, pero definitivamente fue hermoso.

Experiencias que me volvieron líder

Relacionarme con 25 extranjeros al tiempo, conocer y entender su cultura, dar hospedaje en mi hogar a personas de otras nacionalidades, convirtiéndose estos en tus hermanos, te hace ver el mundo desde otra perspectiva. Cuando uno está en AIESEC se hace consciente de que hay mucho más allá de las fronteras de su propio país, de las guerras extranjeras, de unas elecciones presidenciales en las que yo no elegí, de una tragedia que no se llevó a mi seres queridos, pero que tuvo lugar y que también lo siento porque es mi mundo; AIESEC me convirtió un ciudadano global,  en un líder global, y sin necesidad de salir de mi casa.

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En diciembre de 2015, asumí el cargo de presidente de la entidad, en el momento más crítico de esta, en el cual estábamos asumiendo una deuda muy alta para entregar los proyectos de ese momento, puesto que nos habían cancelado cosas a última hora y debíamos sí o sí, responder a los extranjeros que venían a realizar su voluntariado. Conseguimos donaciones, un nuevo lugar para realizar las actividades y organizamos junto a ellos el desarrollo del trabajo. Al final, nos organizamos financieramente con un plan de gestión y logramos saldar la deuda; en este preciso momento entendí qué era ser orientado a soluciones y que es la mejor forma de hacerle frente a los problemas de la vida diaria.

Liderar un comité de más de treinta personas y una junta ejecutiva de cinco vicepresidentes con personalidades totalmente diferentes y al final ver el cambio que cada uno ha tenido en sus vidas, además de orientarlos para sus siguientes pasos dentro o fuera de la organización,  atreviéndose a seguir tomando otros roles de liderazgo, hacer que otras personas confíen en el talento joven y en lo que AIESEC hace por el mundo es empoderar a otros; inspirar a las personas a atreverse, a tomar riesgos y hacerles ver el potencial que ellos mismos poseen, sacar el líder que llevan dentro.

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Pero lo más importante de todo, es el hecho de haber entendido por fin quién soy y cuál es mi papel en el mundo. Porque aquí pude conocer mejor de qué soy capaz, qué clase de líder soy y para lo que estoy hecha. Porque nada es imposible hasta que luchas por ello; me auto descubrí, me conocí, y eso no tiene precio.

Yo lo entendí, y le agradezco tanto a AIESEC el haberme dado la oportunidad de vivirlo, de hacerme líder. Y tú, ¿Has empoderado a otros a que hagan algo? ¿Has actuado pensando en la solución y no el problema? ¿Qué tanto te conoces a ti mismo? ¿Estás al tanto de lo que pasa en otros países y conoces de culturas que no sean la tuya? Te invito a que vivas esta experiencia por ti mismo, inscríbete ya a nuestro programa Voluntario Global.

Mercadotecnia social en Brasil.

Nada como aplicar lo que has aprendido en tu carrera para una causa social. En México y en el mundo, se necesitan voluntarios jóvenes que estén dispuestos a aplicar sus conocimientos y habilidades en el área administrativa de una ONG o Fundación Civil para aportar al área de mercadotecnia social. Conoce cómo fue que Mariana llevó esto a cabo a través del proyecto de voluntariado “SMART” de AIESEC en Brasil, en donde trabajó durante 6 semanas para contribuir a un Objetivo de Desarrollo Sostenible

 Mariana fue voluntaria para el proyecto SMART en el verano 2016 en la ciudad de Recife, Brasil. Este proyecto se llevó a cabo en la biblioteca para niños “Biblioteca Comunitária Caranguejo Tabaiares”, la cual estaba en peligro de desaparecer por la falta de recursos económicos para seguir pagando la renta del local. La labor de Mariana fue llevar a cabo actividades de recaudación de fondos y campañas de marketing digital, especialmente en las redes sociales de la biblioteca, para crear difusión y evitar que la biblioteca se cerrara.

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Mariana, Iago y Mari Eli en el evento “Global Village” de AIESEC en Recife, Brasil.

En este proyecto, Mariana tuvo la oportunidad de mostrar un poco de la cultura mexicana, de conocer otras perspectivas e ideologías y de formar un gran equipo de trabajo, quienes al finalizar el proyecto se quedaron como amigos para toda la vida: una compañera mexicana, María Eli y un compañero brasileño, Iago Martins. Iago es miembro de AIESEC y fue anfitrión de ambas mexicanas. María Eli también es miembro de AIESEC y a su regreso a México, decidió aplicar a un rol de liderazgo en su comité local, AIESEC en ITAM.

¿A qué grupo de personas estaba dirigido el proyecto? A niños y niñas, y a la comunidad en general, buscando crear conciencia sobre la importancia de la lectura para la educación de los niños.

 Este proyecto está relacionado con el Objetivo de Desarrollo Sostenible de la ONU #17: “Alianzas para lograr los objetivos”. El cuál está comprometido con más de un ODS, pues lucha también por una mejor Calidad de la Educación y Reducción de las Desigualdades, por lo que se puede agrupar en el objetivo #17. En SMART efectivamente se creó una alianza para poder luchar por un propósito en común,  “Yo puse todo mi esfuerzo en el proyecto y utilicé mi conocimiento de temas de mercadotecnia, así como mi lado humano para cumplir con el objetivo de salvar la biblioteca” es lo que nos cuenta Mariana. Ella siendo estudiante de 2do semestre de Administración y Mercadotecnia, pudo aplicar lo que había aprendido hasta el momento para impulsar este proyecto de mercadotecnia social.

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Alumnos y voluntarios internacionales del proyecto SMART en la “Biblioteca Comunitária Caranguejo Tabaiares” de Recife, Brasil

 

Mariana desarrolló habilidades importantes para su vida a través de esta experiencia especialmente: trabajo en equipo, empatía, idiomas (aprendió portugués básico en tan sólo 6 semanas). Además reforzó sus habilidades como liderazgo y creatividad, porque sin duda una parte muy importante en este proyecto es tomar acción y pensar en una manera creativa y nueva de crear una excelente campaña para apoyar a la mejora de la Biblioteca.

Lo más importante que Mariana trajo cuando regresó a México fueron sus ganas de aportar algo positivo para nuestro país, pues se dio cuenta que las ganas de querer apoyar, lo son todo. “Mi jefe, era una persona que tenía estudios universitarios y tenía posibilidades de salir de la favela, sin embargo decidió quedarse para impactar la vida de los niños que estaban ahí poniendo todo su esfuerzo día con día para que la biblioteca sobreviviera”. Esta fue una experiencia que sin duda marcó la vida de Mariana por siempre, que le dio la oportunidad de aplicar los conocimientos adquiridos en su carrera, y que la inspiró y le dio un claro propósito para seguir impactando positivamente su entorno cercano.

Atrévete a tomar el reto de impactar positivamente la vida de muchas personas. Regístrate aquí para descubrir, desarrollar e impactar.

¿Qué es eso del liderazgo?

El liderazgo es un conjunto de habilidades que posee una persona, las cuales le permiten influir positivamente en quienes le rodean. A una persona que ha logrado desarrollar su liderazgo se le llama líder.

Liderazgo

Un líder es una persona proactiva, sensible y empática, características que le facilitan dirigir a un grupo de personas; también es una persona con capacidad para delegar y con pensamiento divergente, ideal para dar solución a los problemas.

Liderazgo

Algunos ejemplos de buenos lideres son: la Madre Teresa de Calcuta, Emma Watson y Malala Yousafzal, ellas son personas que tomaron la adversidad como impulso para cambiar no solo su vida sino también la vida de quienes les rodean, son personas innovadoras, persistentes, honestas y comprometidas con la sociedad, y también hay grandes lideres locales, lideres con los que convivimos día a día y que nos inspiran a ir mas lejos, si quieres conocerlos te invitamos a visitar el instagram de AIESEC, en donde seguro encontrarás jóvenes que te inspiren a llegar mas lejos.

Familia Global

No fue tan fácil convencer a mis papás de recibir a un estudiante extranjero en nuestra casa, pero su opinión cambió cuando les dije que recibiría a una chica francesa que venía a México para hacer servicio social aquí. Después de entender eso, a mis papás les dió mucho gusto saber la razón de su visita a nuestro país. Aurore llegó a la Ciudad de México y mi familia y yo fuimos por ella al aeropuerto con mucha alegría. Al final las 6 semanas que estuvo con nosotros resultaron poco tiempo, por todo lo que aprendimos juntos:

Familia Global

 

Me dí cuenta que sé más de México de lo que pensaba.

Algunos días me tocó enseñarle a usar el transporte público, otros contarle un poco de la historia de nuestro país, me di cuenta que realmente conozco perfectamente mi país y me encanta demostrarlo. Además, fue una oportunidad perfecta para ser turista una vez más. Con el pretexto de “para que Aurore conozca”, fuimos a Acapulco, Cuernavaca  y Tepoztlán con ella. Y pues claro que toda la familia disfrutó de estos pequeños viajes, pasamos muy buenos momentos.

Comparé la cultura mexicana con otra.

Cuando viajamos y platicamos sobre cómo somos los mexicanos, Aurore me decía cómo son los franceses y resultaba en una plática cultural sumamente interesante. Aprendimos nuevas recetas de cocina y compartimos muchísimos platillos deliciosos, Aurore nos enseñó a mí y a mi familia a preparar crepas (crepes de Bretagne), mis favoritas.

Me di cuenta que soy una excelente anfitriona.

Fui súper atenta, amable y responsable durante el tiempo que Aurore estuvo aquí. Realmente yo era la primera responsable de Aurore durante su estancia, lo cual me hizo ser más atenta a lo que necesitara, pues finalmente ella no conocía la ciudad como yo. Incluso mis papás se preocupaban si Aurore estaba bien o a qué hora llegaría a la casa después de su proyecto.

Practiqué mi francés.

Yo había tomado clases de francés en la escuela, y esta experiencia me hizo practicarlo y reforzarlo con una persona de habla nativa. Incluso mi familia logró aprender algunas palabras y nos divertimos mucho intentando pronunciar palabras en francés con el acento de Aurore.

Gané una amiga, mejor dicho una hermana para toda la vida.

La verdad al principio dudé si nos íbamos a llevar bien o no, y por suerte resultó que éramos muy parecidas. Hasta el día de hoy, seguimos hablando por Messenger cada vez que podemos. Ahora sé que cuando yo viaje a Francia, tengo una familia y una casa que me espera.

Me sumé a ser parte de una experiencia de voluntariado en México.

Aurore vino a México a hacer un voluntariado en la Fundación Instituto Tlalpan de la Ciudad de México, que ofrece cursos de verano a niños y la labor de los voluntarios extranjeros es enseñar inglés en un proyecto llamado “Trazos”. Me dio gusto haber aportado para que dicha fundación de mi ciudad se impulsará gracias a la pequeña aportación que hicimos mi familia y yo siendo anfitriones.

 

Aurore y yo nos dimos cuenta que existe una enorme diferencia entre viajar como turista y viajar como voluntario, teniendo la oportunidad de ser recibido en casa de una familia y tener la oportunidad de conocer la cultura y los valores del país de una manera más cercana.

Familia Global es el programa que te permite contribuir a que más voluntarios internacionales como Aurore, cumplan su objetivo. Finalmente ellos vienen a hacer servicio social a nuestro país, y siendo sus anfitriones es una excelente manera de agradecerles y retribuirles al menos un poquito de lo que ellos están haciendo por México. Regístrate aquí para convertir a tu familia en una Familia Global y abrir las puertas de tu hogar al mundo.

 

Familia Global

Voluntarias internacionales en su despedida en el aeropuerto.

 

Cómo Colombia cambió nuestras vidas

“Mi proyecto fue enseñar inglés a mujeres y niños en la Secretaría de la Mujer en Bogotá. Aprendí de una cultura diferente a la mía, a disfrutar la vida y sobre todo a servir y ayudar a los demás.” – Vanessa García.

Vanessa García, de 26 años, y su hermana Frida, de 21 años, viajaron a Colombia buscando una experiencia de crecimiento personal, y eligieron ser voluntarias en el proyecto We Speak en Bogotá, Colombia.

Frida llegó sabiendo poco de Colombia y volvió a México con un gran sabor de boca gracias a todas las maravillosas personas que pudo conocer allá. “Hubo una junta de recibimiento con el comité de AIESEC el día siguiente de que llegamos y eso nos hizo sentir como en casa.” Pero a pesar de hacer amigos desde el primer día, generalmente estar fuera de casa tanto tiempo puede llegar a ser difícil en algún momento del viaje. La familia anfitriona que la recibió en Bogotá, fue muy importante para ella durante esas 6 semanas. Le enseñaron todo lo que necesitaba saber sobre la cultura colombiana y estuvieron presentes en esos momentos difíciles cuando ella más extrañaba a su familia mexicana. 

Frida, Vanessa y su familia anfitriona.

Hablando de Colombia, que es un país que ha pasado por conflictos, como muchos otros, y que los ha superado gracias a las personas que han luchado por un cambio. Colombia tiene muchas similitudes culturales y sociales con México, la alegría y calidez de las personas te envuelve desde el primer momento en que aterrizas en el aeropuerto. Simplemente no hay forma de que pases un mal rato en ese país tan maravilloso. Todas estas personas que luchan por sus sueños e ideales, son de quienes debemos aprender, y a través de un proyecto social como este es la mejor manera de darte cuenta qué puedes hacer tú para aportar a resolver problemas globales tan preocupantes como es la falta de educación de calidad.

 

La oportunidad que tuvieron de conocer una cultura y una realidad diferente a través de este proyecto de voluntariado, les dio una perspectiva nueva para entender los problemas que enfrentan los países hoy en día. A pesar de que estuvieron juntas la mayor parte del tiempo, esta fue una experiencia totalmente distinta a cualquier otro viaje que habían hecho antes, pues las hizo salir de su zona de confort. Fue durante este voluntariado en donde aprendieron a valorar muchas cosas pero sobre todo, su país: México

 

Nos enamoramos del voluntariado. Junto con 7 chicos de El Salvador, tuvimos la tarea de enseñar inglés a mujeres de diferentes edades.  Ellas fueron súper amables con nosotros, nos enseñaron a movernos en Bogotá, a usar el transporte y la moneda local.” -Frida García

We Speak

Vanessa y sus alumnas de inglés.

Suena como una experiencia retadora el viajar a Colombia a enseñar inglés a mujeres que tienen una trayectoria emprendedora, pero fue justo esto lo que le dió un valor agregado a este proyecto de voluntariado. Frida y Vanessa, pudieron conocer las historias de estas mujeres y darse cuenta de la importancia del empoderamiento femenino, que finalmente es una herramienta muy poderosa para impulsar la educación. En este proyecto hubo un ganar-ganar, las mujeres obtuvieron una herramienta muy importante con la que no contaban: el idioma inglés. Frida y Vanessa, y sus compañeros salvadoreños desarrollaron habilidades como: liderazgo y comunicación, pero sobre todo, lograron reforzar valores como la solidaridad, el respeto y la amistad. Además, volvieron a sus países con nuevas ideas para emprender así como lo han hecho sus alumnas bogotanas.

 

En AIESEC en México, como miembros y voluntarios, nos preocupamos por estos pequeños grupos de personas que no tienen acceso a la educación pues probablemente no contaron con las mismas oportunidades de nosotros. Es por esto que nos sumamos a combatir el Objetivo de Desarrollo Sostenible de la ONU #4: Calidad de la Educación, a partir de proyectos que impulsan la educación, como es el caso de We Speak, el proyecto en el que participaron Frida y Vanessa. Ahí no sólo se ayudó a un pequeño grupo de mujeres de Bogotá a adquirir conocimientos del idioma inglés, sino que también hizo que sus voluntarios aprendieran sobre la historia de la mujer emprendedora y el empoderamiento femenino.

 

Después de todo lo vivido y aprendido durante un mes y medio en Colombia, Frida y Vanessa tuvieron la oportunidad de conocerse más a sí mismasVive tu propia historia de descubrimiento, desarrollo e impacto en el extranjero y súmate al trabajo de miles de voluntarios internacionales que buscan alcanzar los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Para hacerlo, regístrate aquí.

Los jóvenes somos la solución

En la actualidad, existen una gran cantidad de problemas, estan los económicos, los sociales, los politicos y los climáticos, sin embargo, para cada uno de estos problemas existe una solución y cada generación tiene en sus manos la oportunidad de aportarla, así que ¡es cierto! los jóvenes somos la solución y AIESEC lo sabe, por ello es una ONG que pone toda su confianza en la juventud.

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En el mundo hay más de mil millones de jóvenes, de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas, y en México, hay aproximadamente 38 millones entre los 12 y 29 años, que representan el 31% de la población de nuestro país, ellos serán la fuerza laboral y tomarán las decisiones que van a dirigirlo. Ahora ¿qué pasaría si cada uno de estos jóvenes encaminara sus acciones a conseguir un mundo mejor? ¡Yo estoy segura que el mundo cambiaría completamente!

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La clave radica en involucrarnos mas en los problemas sociales, en sentirnos parte fundamental de este rompecabezas y en aceptar la responsabilidad social que cada uno de nosotros tiene.

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Creo completamente que en este momento el futuro está en nuestras manos y quizá no sólo el nuestro sino también el del mundo entero.

Y para que este cambio suceda considero que existen dos claves fundamentales: la confianza en uno mismo y la actitud, pues sin ellas no podríamos actuar. Un gran ejemplo es Edgar Rodríguez, quien creó un condensador que extrae agua del ambiente sin la necesidad de utilizar electricidad, o Maurits Montañez, cuyas apps ayudan a conservar las lenguas indígenas de Latinoamérica.

Todos  podemos crear un cambio ¿crees que los jóvenes somos la clave para un mejor futuro?  ¿Cómo lo demuestras?

En los zapatos de un Pura Vida en Costa Rica

Así se vive la vida en Costa Rica

Estoy trabajando en un centro en donde a personas que tienen discapacidad se les enseña a ser lo más independientes posible. El trato que les dan es digno y lo más importante es que convivan con nosotros, los voluntarios, sin ningún prejuicio entre nosotros. Ellos se muestran muy entusiastas cuando se sienten aceptados y a nosotras nos sirve para verlos de una forma ‘no rara’, diferente a la que estamos acostumbrados” – Esta fue la experiencia de Diana de Querétaro como voluntaria global. Ella se encuentra  haciendo un proyecto de voluntariado  llamado My Cultural House en AIESEC en Costa Rica.

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Diana desarrollando e impactando a través del proyecto “My Cultural House” en Costa Rica.

En este proyecto Diana está trabajando con una compañera peruana y una brasileña. My Cultural House está relacionado con el Objetivo de Desarrollo Sostenible número #10 de la ONU: Reducción de las Desigualdades. Este es el segundo voluntariado que Diana realiza con AIESEC: en verano de 2016 decidió impactar Brasil a través del proyecto Giramundo y este año se encuentra disfrutando de Pura Vida en Costa Rica.

En comparación con el primer proyecto de Diana, en donde trabajó con niños en Brasil, este proyecto le dio mucha más oportunidad de transmitirle cosas buenas a las personas a partir de las actividades que organizaron ella y sus compañeras para ellos. “La comunicación funciona mejor porque se portan de forma cariñosa y receptiva, en cambio a los niños les gusta más jugar y son cariñosos, pero les cuesta más guardar orden”. Esto es lo que nos cuenta Diana, pues generalmente los niños son más dispersos y para un proyecto como este hay que organizarles actividades mucho más dinámicas, acordes a su edad. En Costa Rica está trabajando con personas entre 18 y 65 años y las actividades que han llevado a cabo con ellos han sido todo un éxito.

Algo muy interesante que Diana ha descubierto en My Cultural House, es que el concepto de discapacidad o vulnerabilidad que tienen las personas, es completamente distinto al concepto que tenemos en México. Diana notó que las personas con discapacidad no suelen sentirse menos que los demás, sino todo lo contrario: cuentan con los recursos adecuados para salir adelante. Esta armonía y aceptación de las desigualdades es una de las muchas razones por las que el concepto Pura Vida guía a Costa Rica.

                   “No todo es fácil pero uno aprende mucho. Ya no me quejo de madrugar, hay días aquí que me levanto a las 3:30 am para ir a tomar un bus o a las 5:20 para ir a mi proyecto. Dejé de quejarme de caminar largos trayectos… Te das cuenta de la generosidad de la gente, de una familia anfitriona que te da lo que puede sin recibir nada a cambio, es lo máximo. Conocer amigos de distintas culturas en el camino, eliminar prejuicios, enfrentar tus miedos e incluso bañarte con agua fría, todo es una experiencia que te desarrolla y a la vez te hace valorar más tu casa y darte cuenta de cómo es el mundo y lo que tú puedes hacer al respecto”.

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“…eliminar prejuicios, enfrentar tus miedos, todo es una experiencia que te desarrolla y a la vez te hace valorar más tu casa y darte cuenta de cómo es el mundo y lo que tú puedes hacer al respecto” Diana Laura Galindo.

 Tú, como Diana, atrévete a impactar tu propia vida y la de muchas personas en Costa Rica, para regresar a México con un nuevo entendimiento sobre las desigualdades sociales. Queda mucho por hacer para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, así que súmate y regístrate aquí para convertirte en un Voluntario Global.

¿Preguntas? Déjanos un comentario abajo.