Cambiando mi vida en Brasil – EduAction Project

Hacer un voluntariado en el extranjero siempre es una decisión compleja. Dejar a la familia, amigos e incluso la universidad para hacer un trabajo no remunerado en otro país, dónde no conoces a la gente ni las condiciones en las que se desarrollará todo, deja bastante en qué pensar. Muchas personas te cuestionarán si realmente vale la pena, y la respuesta es mil veces SÍ.

Ahora que me encuentro en una ciudad al sur de Brasil me cuestioné a mi misma por qué estaba aquí, qué estaba haciendo y qué esperaba de este proyecto llamado EduAction. Después de la primer semana de estar en contacto con los niños y jóvenes de las escuelas en las que colaboraré encontré la respuesta de todo.

La primera es simplemente amor, por más cursi que suene, es cien por ciento verdad. Amor al proyecto, amor a mis ideales, amor al cambio, amor a las nuevas experiencias, amor por la diversidad cultural, amor por el mundo…

Conocí EduAction desde hace dos años, cuando recién ingrese como miembro a AIESEC México. Desde la primera instancia me encantó la idea de hacer algo en la educación de América Latina, de viajar mientras haces algo positivo por los demás, pero sobre todo me  gustó la idea de poder contribuir a cambiar la visión de los jóvenes.

Después de un tiempo de conocer el proyecto fui al Perú, y ahí conocí a los voluntarios internacionales de EduAction Perú. Creo que fueron ellos quienes hicieron que, de una vez por todas, decidiera tomar el reto para ser voluntaria. Conocerlos durante mi intercambio universitario fue de las mejores cosas que me pudo haber pasado.

Durante los seis meses que viví en Perú me involucre mucho más con el proyecto, a la vez que cursaba la universidad, y al ver el impacto tan fuerte que EduAction puede generar en los jóvenes, tanto en los estudiantes como en los propios voluntarios, decidí que quería vivir esa experiencia y ya no sólo ser un miembro de apoyo.

Así que, al regresar a México, lo primero que hice fue aplicar como voluntaria internacional para EduAction en Brasil. El proceso fue difícil, no por las aplicaciones, sino por mí. Tuve que tomar muchas decisiones. Decisiones que antes no me había cuestionado siquiera, o que nunca imaginé que tendría que tomar, pero ahora que  estoy aquí sé que cada una de ellas vale mucho la pena.11822568_1024196507611715_7782573442867850271_n

Eso responde a la segunda y tercer pregunta que me hice días después de llegar a Porto Alegre, dónde hago el proyecto ahora: ¿Qué es lo que estoy haciendo y qué espero de eso?

Lo que ahora hago es contribuir a la formación de agentes de cambio a través de un ambiente multicultural dentro de escuelas públicas mediante talleres con temáticas globales. Y ¿para qué? para que los jóvenes puedan ampliar su visión del mundo y puedan desarrollar valores que ayuden a la formación de ciudadanos más conscientes, tolerantes y sensibles. Eso es EduAction.

Y lo que espero de todo esto es realmente generar un cambio en la vida de esos jóvenes, por muy pequeño o grande que pueda ser. Quiero mejorar su visión del mundo, quiero ser una inspiración para ellos y aprender juntos para ser agentes de cambio, no sólo en nuestros países, sino a nivel global.

Los primeros impactos que tuve al comenzar el proyecto con “La Feria de Naciones” (o Global Village) fueron muy positivas. Todos parecían muy interesados en conocer más de otros países del mundo. Me impactó mucho el interés cultural que muchos jóvenes mostraron, pero también quedé muy sorprendida después de vivir unas semanas aquí y ver como las costumbres e ideales son muy distintas a las nuestras, a pesar de ser de un mismo continente y llamarnos todos latinos. Ahí comprendí por qué la tolerancia cultural es un tema primordial en este proyecto.

El idioma quizá ha sido mi mayor conflicto. LLegué a Brasil sin hablar una sola palabra de portugués, pero con el tiempo he aprendido a comunicarme sin problemas, o al menos eso creo. Aprender un nuevo idioma es un reto más, los primeros días fueron un poco complicados pero divertidos a la vez.

Ahora solo puedo decir que estoy muy feliz de ser una voluntaria internacional de EduAction y que espero alcanzar todas mis expectativas en las siguientes siete semanas, y también, cumplir con las expectativas que los demás tienen de mi en este proyecto para regresar a mi ciudad con la satisfacción de poder decir “nothing is imposible for a mexican”.

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AIESEC Mexico
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