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AIESEC destruyó todos mis planes

Cuando digo la siguiente oración no estoy hablando figurativamente: AIESEC destruyó todo lo que yo tenía planeado en mi vida. Literalmente eso hizo, tomó cada cosa que yo tenía proyectada para mí mismo dentro de los próximos diez años y las hizo añicos.

Yo habría sido un estudiante devoto, habría terminado mi carrera, conseguido un trabajo como ingeniero en sistemas computacionales, me habría mudado a algún lugar que pudiera pagar para independizarme y trabajaría manteniéndome con un perfil bajo. Me habría casado con mi novia y habría formado una familia con ella a mis 25 años aproximadamente y llevaría una vida normal.

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Todo eso cambió repentinamente; AIESEC llegó a mi vida y reajustó todo lo que yo creía que estaba destinado para mí. Los engranajes de mis planes se oxidaron y comencé a tener serias dudas sobre si ese futuro que tenía vislumbrado para mí era algo que de verdad quería, o era una pauta que la gente esperaba que siguiera. Todo entró en crisis cuando, a través de la introspección y sesiones con otros miembros, me di cuenta de que no me veía emprendiendo en mi carrera.

Ese momento fue vital para mi desarrollo. Una ingeniería no es algo que yo vea como algo muy ameno en mi vida, y gracias a AIESEC descubrí que amo escribir y contar historias, y que no debería renunciar a eso mientras aún tenga dedos y ojos para hacerlo.

Ya no quiero un trabajo promedio, quiero hacer voluntariados y viajar por todo el mundo. Ya no quiero un círculo de amistades en mi ciudad, ahora quiero que mis amigos estén por todo el mundo. Quiero participar en congresos, quiero viajar y escribir mi propia historia, quiero abandonar todo aquello que antes me decía “NO”, y abrazar lo que me dice “Vamos, tú puedes”.

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AIESEC me ha enseñado que puedo aprender mucho más a través de la experiencia con personas de mi edad, que lo que podría aprender utilizando medios tradicionales. Ahora ya no puedo conformarme con nada en mi vida y siempre busco aprender algo nuevo.

Ya no quiero ser uno más, no quiero pertenecer al montón: quiero formar mi propio camino, sin ataduras, moldes o paradigmas, quiero ser yo y hacer lo que me apasiona, quiero esforzarme siempre por sacar adelante a mi área, a mi comité y a todo AIESEC nacional. He aprendido tanto con AIESEC que ahora no puedo imaginar un presente ni un futuro sin la organización o sin la familia que ahora tengo aquí.

AIESEC derrumbó mis planes, y no podría estar más feliz con eso.

Tú también arriésgate a que AIESEC cambie tu vida y tu forma de ver el mundo. Una buena forma puede ser a través de Voluntario Global, donde podrás desarrollar tus habilidades a la vez que creas un impacto positivo en la sociedad.

 

Wanderlust
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8 comments
2 replies
  1. Mabel Zavala says:

    Me encanto tu articulo, refleja justo los impactos de vida de esta Organizacion Internacional es una experiencia integral y sensorial. Se hace realidad la frase de “comerte al mundo ” se hace claro el impacto quen podemos tener si te sales del molde.
    Un abrazo

    Mabel Zavala
    Alumnus
    AIESEC Cd. Juarez

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  2. Edson Luis Oros Michel says:

    Belleza, que lindas y muy ciertas palabras. Amé leerlo palabra por palabra.
    Es la pura verdad de como AIESEC impacta en nuestras vidas y como nos hace dar cuenta de lo que realmente nos apasiona y como aportar a nuestra sociedad.
    Congrats. me gustaría poder usarlo en una conferencia que daré pronto.
    Mis mejores deseos y felicitaciones.

    Responder

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